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Vía fast track se abren espacios para la mujer

La protocolización de los acuerdos de paz y su blindaje a través de la implementación de leyes que viene desarrollando el Congreso de la República mediante la denominada Vía Rápida o Fast Track, ha sido una oportunidad para que las organizaciones sociales de mujeres, la  bancada de mujeres del Congreso y Naciones Unidas, pudieran presentar de manera conjunta  un paquete de proyectos e iniciativas tendientes  a garantizar los  derechos de las mujeres con motivo de la culminación del conflicto armado que  sacudió a Colombia por más de cincuenta años. Por eso se ha trabajado en el propósito que se adopte una Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, se cree la Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado, se establezca la Jurisdicción Especial para la Paz, se determinen medidas de reparación integral para la construcción de paz y se  determinen Garantías de no repetición, teniendo en cuenta que todas estas instancias deben dar prioridad a los asuntos de la mujer. Lo que se pretende es que todos estos  procesos  hagan parte de un sistema integral que tendrá́ un enfoque territorial, diferencial y de género, que corresponde a las características particulares de la victimización en cada territorio y cada población y en especial a la protección y atención prioritaria de las mujeres, de los niños y niñas víctimas del conflicto armado.  Uno de los acuerdos más importantes dentro de las discusiones que se han desarrollado, indican que en todos los casos el enfoque de género y diferencial se aplicará a todas las fases y procedimientos del Sistema, en especial respecto a todas las mujeres que han padecido o participado en el conflicto.

Una de las solicitudes que se ha discutido ampliamente y que cuenta con una gran receptividad, pretende que el Sistema Integral tenga en cuenta la participación equitativa entre hombres y mujeres con respecto a la diversidad étnica y cultural y los principios de publicidad, transparencia, participación ciudadana, idoneidad ética y criterios de cualificación para su selección. Y es que está claro para los actores del conflicto, que la mujer  ha sido la principal víctima durante el tiempo de la guerra y que por ello se torna prioritario que el restablecimiento de sus derechos y el reconocimiento de los mismos sea una manera  de devolvernos lo que por años luchamos y que por diversas circunstancias se nos ha negado. Pero tal vez el elemento más importante que está sobre la mesa de discusión  tiene que ver con la necesidad de aumentar nuestra participación política y por ende la posibilidad de que podamos en el futuro próximo ser más protagonistas en la toma de decisiones y ocupar cargos de mayor importancia en el contexto  social y político del país; y ello solo es posible  liderando una reforma que obligue a los partidos políticos a generar procesos de capacitación para que las mujeres se conviertan en parte fundamental de las tareas de liderazgo partidista, aumentando la representación femenina, incrementando la cuota de género que  tienda hacia la paridad, alternancia y universalidad produciendo de esa manera un mayor apoyo financiero y de formación política al interior de las organizaciones partidistas. Estamos dando la batalla en el Congreso, son momentos apremiantes en busca del propósito de abrirnos más y mejores espacios. El trabajo es arduo e intenso, pero la meta aunque difícil la vemos cerca, porque existe el compromiso decidido de todas las congresistas de cambiar la realidad de las mujeres colombianas.