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Una pensión digna para la mujer

Ha sido  una gran lucha la que se ha venido dando al interior del Congreso de la República en la tarea que hemos emprendido de  lograr el reconocimiento de los  derechos de la mujer y de esa manera alcanzar la equidad de género que  tanto reclamamos. Una de las metas que como bancada femenina  nos propusimos sacar adelante  está relacionada  con la reducción de semanas de cotización para que la mujer trabajadora pudiera lograr  su pensión.  Tal y como están las cosas en la actual legislación colombiana existe una inequidad sobresaliente que increíblemente le da al hombre más y mejores posibilidades para pensionarse  que a la mujer, a quien no se le tienen en cuenta factores como el trabajo que desempeña en el hogar, la condición de madre, en muchos casos cabeza de hogar y los salarios  bajos,  que suelen ser el común denominador para la mujer colombiana.

Está claro que el sistema laboral ejerce una discriminación sistemática contra la mujer. Para obtener la misma pensión, un hombre debe trabajar 29.5 semanas, mientras que una mujer 33.5, al año. Bajo esas premisas se hace necesario cerrar la brecha  que solo es posible con la sanción de una ley que equipare las cargas y nos ponga en una condición mucho más justa  en el espacio laboral y de reconocimiento del derecho a tener una pensión digna.

Y es que las cifras no mienten, según el DANE, de cada 100 hombres, 75 participan del mercado laboral, 69 encuentran trabajo y 37 tienen un empleo formal que les ayuda a cotizar para una pensión. En nuestro caso, de cada 100 mujeres, 54 participan del mercado laboral, 47 logran encontrar trabajo y tan solo 22 tienen un empleo formal con el que pueden aportar a pensiones.

Esta iniciativa que ya hizo su tránsito  por la Cámara de Representantes,  hace pocos días   fue aprobada en la Comisión  Séptima del Senado y está  a un solo debate en la plenaria de esa  corporación para convertirse en ley de la República, busca que el monto de pensión de vejez correspondiente al número de semanas mínimas de cotización requeridas, sea del equivalente al 65% base de liquidación de los afiliados. El proyecto contempla que el tiempo de cotización de las semanas de la mujer, debe ser acorde con su perspectiva de vida; teniendo en cuenta que existe  una etapa improductiva de las mujeres, como es la del embarazo y la lactancia, situación  que impide que se realice la cotización al sistema de pensiones, lo que implica tiempo perdido de cotización.

El asunto no es de poca monta, el DANE ha logrado hacer  una serie de estudios detallados en los que se ha podido medir el tiempo que la mujer  utiliza en tareas propias del hogar y que no  cuenta con el reconocimiento económico mínimo. La Encuesta Nacional de uso del  Tiempo Libre arrojó  que el 88.4 por ciento de mujeres, dedica alrededor siete horas y media de un día, a trabajos que no son remunerados, frente al 70 por ciento de los hombres que  hacen tareas similares, pero  solo  dedican en promedio, algo más de tres horas diarias.

Reducir de 1.300 a  1.150 semanas el tiempo para que una mujer se pueda pensionar, es un reconocimiento y  un logro de grandes proporciones que es necesario reconocerle a las organizaciones sociales de mujeres y a la voluntad  expresa del Congreso de la República que pretende entregarle a las mujeres  derechos que  históricamente les han sido negados  y que través de esta ley 206 de 2016 del Senado y 049 de 2015 de  la Cámara de representantes propende por una pensión digna, justa y en igualdad de condiciones.