opinión

El reto de las mujeres: La transformación política del país

Ejercer la actividad política en Colombia para  las mujeres no ha sido una tarea fácil.  Durante años hemos estado rezagadas  e incluso  hoy,  cuando  se han ganado  espacios a través de la lucha por la reivindicación de nuestros derechos seguimos siendo  una inmensa minoría. Y las cifras así  lo demuestran, según el DANE, de los 22 millones de mujeres que hay en Colombia, el 56,8% son cabezas de familia. Al momento de acudir a ejercer su derecho al voto, el 59,6% de los votos son de mujeres que siempre votan.

Menos de la mitad de las mujeres, el 41,9%, tiene alguna ocupación laboral fuera del hogar. Pero esta realidad reconocida en  diferentes ámbitos no se ve reflejada en  la participación política y lo vemos claramente definido en los cargos de elección popular,  donde pese a que somos las que más votamos, nuestra representación promedio nacional  no llega al 15 por ciento.

Según la Registraduría Nacional,  las elecciones de 2014 contaron con 17.043.963 mujeres habilitadas para votar, superando por algo más de un millón a los hombres inscritos para ejercer su derecho al voto (15.751.999). Es decir, de algo más de 32 millones de colombianos contemplados en el censo electoral, son más las mujeres que pueden ejercer su derecho al voto que hombres en las distintas elecciones que se realizan en el país.

Frente a esta realidad ONU Mujeres, y la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer,  vienen trabajando  en un proceso de empoderamiento donde ha sido vital la inclusión de organizaciones sociales de  mujeres y la bancada de congresistas de Senado y Cámara que tenemos puesta la camiseta para apoyar, respaldar y promover los proyectos tendientes a  fortalecer el proceso que propende por la equidad de género y la igualdad de oportunidades.

Datos de Naciones Unidas indican que las colombianas representamos únicamente el 13 por ciento de quienes ocupan cargos de elección popular a nivel local. El 16 por ciento se corresponde con concejalas, el 17,9 por ciento con diputadas, el 9,8 por ciento son alcaldesas y el 9,3 por ciento, gobernadoras, lo que indica que la brecha de la participación política es muy amplia, relegando al país a estar cerca del lugar 70 entre los 142 que son tenidos en cuenta por la organización internacional en la medición mundial de la participación política de la mujer. Eso sí, hay que decir que desde la época en que logramos nuestro derecho al voto en 1954, la participación en la actividad política ha aumentado, aunque no al ritmo que se quisiera; por eso es fundamental  que los partidos políticos consoliden procesos de formación y capacitación en liderazgo y se abran mucho más las posibilidades para que podamos integrar en mayor número las listas  de representación a cargos de elección popular.

Por eso ha sido  tan importante los espacios  que se han abierto para permitir que la mujer dentro del marco de los acuerdos tenga un mayor protagonismo, no en  vano se introdujeron medidas para facilitar el ejercicio del derecho a la participación de las mujeres en las instancias que aborden el tema de garantías para la oposición; para facilitar el acceso y la efectiva interlocución con las autoridades de todo nivel; asistencia legal y técnica para la creación, promoción y el fortalecimiento de las organizaciones y movimientos sociales de mujeres, jóvenes y población LGBTI. Protección especializada, individual, colectiva e integral  para las mujeres elegidas popularmente y para las defensoras de derechos humanos y lideresas sociales, a partir de evaluaciones de riesgos específicas que consideren no sólo sus amenazas si no a su entorno, como hijos, padres y esposo.  Realización de una Campaña Nacional de Cedulación Masiva, con prioridad en las zonas marginadas de los centros urbanos y en las zonas rurales, particularmente en las más afectadas por el conflicto armado. Se han dado pasos importantes hacia el reconocimiento y la implementación de los principios de paridad, alternancia y universalidad, lo que nos permitirá  alcanzar mejores espacios de liderazgo político.

En la actualidad, 52 mujeres conformamos el Congreso, el sueño de esta bancada  es crecer en número y calidad de cara a los procesos electorales que se avecinan. Este trabajo ha significado una persistencia a todos los niveles,  hacer lobby, presentar casos exitosos de otros países y la toma de conciencia tanto en  mujeres como hombres  que en la mayoría de los casos  han sido solidarios  con la causa que lideramos, con el fin de contribuir al desarrollo y transformación de la  política en el país.