opinión

IMPORTANTE HACE 60 AÑOS LAS MUJERES PUDIMOS VOTAR POR PRIMERA VEZ EN COLOMBIA.

“Votos que suman por la igualdad: Por una Colombia 50-50 en 2030”

“Nos hemos demorado, pero de a poco lo vamos consiguiendo. Debemos seguir trabajando con más empeño y dedicación para alcanzar la igualdad de oportunidades”…….Flora Perdomo, Representante a la Cámara

¿Qué se conmemora?
Colombia conmemora los 60 años del ejercicio del voto de las mujeres, derecho reconocido a través del Acto Legislativo No. 03 de 1954 y ejercido por primera vez el 1º de diciembre de 1957, día en el que, en Colombia 1.835.255 mujeres votaron en un proceso electoral.
El voto se constituye en el más claro símbolo de reconocimiento de la plena ciudadanía de las mujeres y de su rol en la vida nacional, constituyéndose en un hito fundamental para que su voz, sus opiniones, sus ideas, su talento, sean tenidos en cuenta y así se garantice su participación y la representación de sus agendas en todos los ámbitos.
Sin embargo, 60 años después de la primera vez que las mujeres ejercieron el derecho al voto, los avances para garantizar su plena ciudadanía y su plena participación, aunque significativos, son lentos e insuficientes, lo cual no solo impide el ejercicio pleno de sus derechos, sino también desaprovecha su talento para contribuir plenamente al desarrollo social, político y económico de nuestras sociedades tal como se acuerda en la Agenda Global 2030 a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Tras 60 años de que las mujeres ejercieron por primera vez su derecho al voto, aún eso no se ve reflejado en su plena participación y su plena ciudadanía tal como lo demuestran las brechas persistentes: aunque según datos de las entidades nacionales son más de la mitad de la población, 51,6% y tienen altos niveles educativos -son el 55% de quienes se gradúan de la universidad- las mujeres siguen experimentando desigualdades en todos los ámbitos. Por ejemplo en el ámbito económico su participación en el mercado laboral es de 20 puntos menos (74% en los hombres vs. 54% en las mujeres), tienen 5 puntos porcentuales más de desempleo, una brecha salarial del 18,9% y dedican el doble del tiempo a las labores de cuidado no remunerado, lo cual suele implicar barreras para su propio desarrollo.

En el ámbito político, aunque se ha producido un aumento en el número de mujeres electas, aún se mantiene una enorme brecha de desigualdad entre hombres y mujeres. Actualmente las mujeres colombianas están sub representadas en las instancias de decisión política: son solo el 21% de congresistas, y a nivel local, el 17% en asambleas departamentales, el 18% de los Concejos Municipales, el 12% alcaldías y el 15% de gobernaciones. A pesar del aumento significativo respecto a los periodos anteriores, y a que el número de mujeres electas ha sido más alto que nunca, la participación de las mujeres sigue siendo inferior al 30%, lejana a la meta de la paridad (Colombia 50-50) , y contrasta con el promedio de las Américas en el que la participación de las mujeres en los parlamentos que es del 28,1%.

Dato importante
Tras 60 años de las mujeres ejerciendo el voto el incremento de mujeres electas es insuficiente, y si ese ritmo de inclusión se mantiene, los próximos 60 años tampoco serán suficientes para llegar a la paridad, es decir la mitad de la representación en los puestos de elección popular:

Hasta el 2051, para alcanzar la paridad en las alcaldías. Es decir 35 años desde el 2016, al transcurrir 9 periodos electorales.
Hasta el 2263 en asambleas. Es decir, 247 años desde el 2016, al transcurrir 62 periodos electorales.
Hasta el 2075 en Concejos. Es decir 59 años desde el 2016, al transcurrir 15 periodos electorales.
Para alcanzar la paridad en las gobernaciones hasta el 2027. Es decir, 11 años desde el 2016, al transcurrir 3 periodos electorales.

En la actualidad, a nivel normativo se mantienen las barreras para acelerar la participación de las mujeres en Colombia, a pesar de que los principios de Paridad, Alternancia y Universalidad -PAU- fueron incorporados en el año 2015 a la Constitución, estos no han sido reglamentados y deben ser incorporados en toda la agenda de reformas políticas, electorales e institucionales del país. La reforma política en discusión actualmente no incluye ninguno de los elementos de PAU que permitirían consolidar una democracia paritaria. La región está avanzando de la cuota a la paridad. El Parlamento Latinoamericano y Caribeño – Parlatino ha adoptado una Norma marco para consolidar la Democracia Paritaria, en 2015, en una votación por consenso. Actualmente, seis países han adoptado normas de paridad en la región: Ecuador, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua, México y Argentina. A nivel mundial, lo han hecho otros tres: Francia, Túnez y Senegal. La paridad ha impactado en un aumento significativo de la representación de las mujeres con porcentajes superiores al 40 por ciento. También la Organización de Naciones Unidas, con el liderazgo del Secretario General, estableció la política al respecto con el fin de lograr la paridad en la organización mucho antes del año 2030.

Es indispensable también que los partidos y movimientos políticos no asuman la participación de las mujeres como un asunto para que se quede en el discurso y se comprometan efectivamente a reconocer y promover el talento y liderazgo que aporta su participación para la democracia y el desarrollo incrementando el número de mujeres candidatas, condiciones de financiación de sus campañas, y las condiciones organizativas, programáticas y electorales para su participación. Las colectividades, el Estado y la sociedad en su conjunto deben comprometerse también con erradicar la violencia contra mujeres en la política y garantizar su seguridad.

Además de las acciones específicas en el ámbito político, medidas generales para cerrar brechas de género y garantizar el empoderamiento de las mujeres son indispensables para construir una democracia paritaria: cerrar las brechas de participación en el mercado laboral y promover condiciones integrales de empoderamiento económico; reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado; prevenir, atender y sancionar todo tipo de violencia contra las mujeres; romper con los estereotipos de género y avanzar en elementos de transformación cultural, entre otros.

Tras 60 años de historia, para las mujeres colombianas los pisos son pegajosos, las escaleras para avanzar están rotas y los techos son de cristal, lo que ha limitado su acceso a posiciones de toma de decisiones, e impide ejercer una plena ciudadanía. Ahora es indispensable acelerar el ritmo hacia la democracia paritaria y la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, los avances en los derechos de las mujeres son avances para la sociedad.